lunes, 29 de octubre de 2007

LA GUERRA GAUCHA


La Batalla de Sipe-Sipe (1815) y el fracaso del Ejército del Norte La conducción de la defensa militar de la frontera de lo que fuera el virreinato del Río de la Plata en los años de lucha independentista, asediada por los españoles que por entonces habían recuperado todo el subcontinente, quedó a cargo del General Güemes con sus comandantes gauchos, quienes constituían una comunidad multiétnica con orígenes ancestrales indígenas sudamericanos, españoles, afroamericanos y lusitanos que se caracterizaba por el seguimiento del liderazgo su jefe y caudillo, demostrando disciplina militar y destrezas particulares para el combate a caballo y en la lucha abierta aun en medios adversos.

El combate se desarrolló en la línea de frontera que quedó bajo su responsabilidad, después del colapso militar producido por la derrota del Ejército del Norte, conducido por el general José Rondeau en manos del general español Joaquín de la Pezuela. Esto sucedió en la Batalla de Sipe Sipe, cerca de los macizos de Viluma, en el Alto Perú, el 28 de noviembre del año 1815. En esa batalla se perdieron más de dos mil hombres, cayendo prisioneros otros quinientos soldados, más de treinta oficiales, se perdieron nueve piezas de artillería, quedando desarticulada la defensa militar de los independentistas.


Martín Güemes y las milicias gauchas del norte Si bien en el Ejército del Norte (independentista) rioplatense no se contemplaba un Estado Mayor, esa jerarquía de conducción había sido adoptada de hecho por el Barón de Holmberg en la Batalla de Tucumán en 1812, basándose en su experiencia prusiana. El general Güemes, sin contar con una estructura precisa, repitió tal modalidad, montando una jefatura de campaña constituida por comandancias de áreas determinadas. El marqués de Yavi Juan José Feliciano Fernández Campero quedó a cargo de la Puna, el Coronel Francisco Pérez de Uriondo de Tarija, el Coronel Manuel Arias de Humahuaca, los Comandantes del Valle de San Salvador fueron Bartolomé de la Corte y José Gabino de la Quintana, los Coroneles de Perico Domingo Arenas y Domingo Iriarte, y de Río Negro Teniente Coronel Eustaquio Medina.

Güemes contaba con otros jefes con mayor movilidad, como José Ignacio Gorriti, Pablo Latorre o José Antonio Rojas. Tenía a su cargo un frente de combate con una extensión de más de setecientos kilómetros, que cubría con ejércitos de línea y guerrillas en una extensión que cubría desde Volcán hasta las proximidades de Oruro en la actual Bolivia. Este territorio se conoció como Línea del Pasaje.

Los grupos de combate gauchos fueron organizaron en partidas de veinte hombres al mando de un oficial y, cada cuatro grupos, un oficial superior elegido entre los más expertos era el responsable de administrar las armas de acuerdo con la capacidad para su manejo. Los gauchos de Güemes respondieron siete de las diez invaciones que se pretendieron realizar por la frontera del Alto Perú. La mayor de ellas fue la tercera. El ejército realista estaba por entonces al mando del general De la Serna, quién se desplazaba con su ejército desde Tupiza hacia el sur desde principios de 1816. Este ejército estaba compuesto por más de siete mil hombres organizados en catorce cuerpos de línea veteranos, repartidos por igual según sus armas en siete de infantería y otros siete de caballería: Húsares del Rey, Dragones de la Unión de Fernando VII, dos Batallones de Imperiales de Alejandro, el Batallón de Granaderos de la Guardia y el Destacamento de Cazadores a Caballo, a los que se sumaba el apoyo de los regimientos de Extremadura, Gerona y Cantabria que eran los más numerosos. Contaba además con más de mil caballos frescos sin monta, sólo utilizables en combate, más otras mil mulas de monte y el soporte de una fuerza de artillería de montaña de cuatro piezas que se completaba además con otra formación de dieciséis cañones.

Hasta 1822 se habían registrado en territorio argentino doscientos treinta y seis combates, habiendo muerto por acción de la guerra un tercio de la población de hombres de Jujuy. La Guerra Gaucha con Güemes tuvo en la Declaración de la Independencia (Argentina), el 9 de julio de 1816, un papel absolutamente crucial: sin ella no hubiera sido posible defender el norte del país después de las cuatro derrotas que sucedieron a los cuatro triunfos (desde la de Huaqui a Suipacha, Vilacapugio y Ayohuma a Tucumán y Salta y finalmente Sipe Sipe a Puesto Grande del Marqués), ni hubieran sido posibles las campañas libertarias posteriores de José de San Martín por la vía del Océano Pacífico. La lucha culminó cuando José de San Martín logró doblegar Lima por la vía de Chiledesde 1817. El último combate independentista fue en territorio boliviano, con las fuerzas patrotas ya por entonces al mando del mariscal Antonio José de Sucre en la Batalla de Tumusla, sucedida en el Alto Perú el 7 de abril de 1825 contra el general Pedro Antonio Olañeta, quién murió en el combate.

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